lunes, 11 de junio de 2012


Teoría de Cuerdas, la Teoría M y su relación con la percepción que tenemos del Universo.



Existimos en una membrana (una dimensión, fragmento) del Universo, que nos separa del resto, o acaso existimos nosotros también en otras de sus membranas y estamos fragmentados de nosotros mismos? Existimos en varias dimensiones sin estar conscientes de ello? Es el existir en varias dimensiones una muestra de que tal vez no existen estas como tales, sino son simples membranas de la misma que hace parte de un todo que no hemos podido integrar en nosotros?

La ciencia ha hecho un gran progreso, no ha podido evitar mirar mas allá de lo aparente en su búsqueda por dominar lo que lo es. Pasando por lo comprobable científicamente, lo que se puede medir y predecir con exactitud absoluta a la cuántica. Un terreno donde dentro de unos parámetros solo podemos predecir unas probabilidades de suceso. Escalas de dimensión tan pequeñas donde se genera una contradicción, entre más pequeño el fenómeno mas energía necesitamos para observarlo y por tanto más lo modificamos haciendo imposible una verificación exacta de él. Sin embargo y a pesar de no poder medir con exactitud científicamente a escalas subatómicas, experimentos han demostrado algo fundamental. El observador determina su entorno. Esto es algo increíble, nos esta diciendo que nuestra voluntad y nuestros pensamientos tienen una responsabilidad muy grande, sino total dentro de nuestra realidad. Más allá de la cuántica, nos encontramos con las cuerdas, un terreno aun más misterioso porque en este caso ni siquiera podemos experimentar con probabilidades o aproximados derivados de ellas. No existen experimentos que podamos poner en práctica para comprobar de esta teoría los bloques más fundamentales determinando el universo.  Matemáticamente funciona muy bien, a pesar de haber pasado por bastante incertidumbre y fragmentación para lograrlo; unifica las fuerzas universales primordiales por las cuales se rige el universo y a pesar de no poderse comprobar (ni refutar) hay algo muy noble en las matemáticas, el lenguaje universal y seria extraño que una teoría tan “elegante” y funcional no describiera lo que esta sucediendo. De cualquier forma parece imposible entender fundamentalmente las fuerzas que gobiernan el universo sin ver más allá de él, algo que no podemos percibir y por tanto corresponde a otra dimensión, algo diferente o de alguna manera separado de la nuestra.

Dicen que la ciencia y la religión buscan lo mismo. Solo que lo hacen antagónicamente, mientras que la ciencia busca a Dios desde el hombre, la religión busca al hombre desde Dios. La cuántica los encuentra a los dos y demuestra que se encontraron al comprobar, principios Budistas fundamentales acerca de como el ser humano ejerce un poder sobre la materia y su universo desde la fuerza y el foco de su voluntad. La voluntad de un ser es algo que no se puede medir, no se puede tocar, y no se puede determinar espacial o físicamente de ninguna manera. Y sin embargo negar su existencia seria tan absurdo como negar la historia de la humanidad que surge de ella, del ímpetu de miles de seres humanos que la han forjado con sus actos. No podemos tocar, ni ver, ni medir un pensamiento, muchísimo menos, un sentimiento. Se puede argumentar que los pensamientos son ráfagas complejas de electrones en el cerebro a través de una red intrincada de neuronas. Pero no entendemos como funciona en realidad, como se puede generar un pensamiento en electrones. Un computador funciona de la misma manera; en el sentido en el que se podría pretender determinar un pensamiento como algo comprobable físicamente, pero los computadores no piensan, procesan. El torrente masivo de electrones en el cerebro podrá ser un indicativo de proceso de pensamiento, pero donde esta la idea, de donde surge una idea y como puedo medirla sino se ha encontrado en nuestro cerebro a un “observador”. No se ha encontrado en ninguna parte de la complejidad del cerebro un origen de la consciencia, no se sabe de donde proviene, donde esta. Igual que con la teoría de cuerdas nos vemos orientados a una visión que contempla otras dimensiones y que armoniza con la creencia espiritual de un alma y el cuerpo físico como su vehículo. Un sentimiento puede ser aun más radical. También podemos debatir que las sensaciones emocionales que tenemos son el resultado de la asimilación celular de millones de péptidos liberados deliberadamente por el hipotálamo con el propósito de generar dicho estimulo. Pero y quien en el cerebro le dio la orden al hipotálamo de hacer tal cosa. Acaso el cerebro “decidió” “computo” que el ser debía sentirse de esta manera y envió una orden? Si los sentimientos son irracionales, probablemente de las cosas más irracionales que hay en el universo conocido, no pueden ser producto del cerebro y sus consecuencias electroquímicas. Entonces hay “algo que somos”, que no es del todo “de aquí”. Algo que tiene repercusiones físicas, sin serlo. El hipotálamo es la industria farmacéutica mas poderosa conocida, puede sintetizar una cantidad increíble de péptidos, endorfinas y otros estimulantes químicos para una gran variedad de propósitos, e igual que los fármacos artificiales el cuerpo genera adicción a ellos dependiendo de como se liberen según nos sobrellevamos. Igual que con los que generamos artificialmente, con la adicción se pierde su efecto y cada vez es necesario mas y mas, hasta que el organismo no puede generar o asimilar mas. Pudiendo sonar cursi o adentrándome en un tema y una forma mucho menos científica, en el contexto del amor, lo anterior nos puede dar buena evidencia de que existe algo más allá de simples efectos de la electroquímica. Esta comprobado que la sensación de “enamoramiento” producida químicamente por el cuerpo no puede durar muchos años. El efecto se disipa por los efectos de su adicción. Y sin embargo, y aunque poquísimas, existen parejas que llevan mas de 50 años juntas que aseguran profesarse algo extremadamente profundo y verdadero. Necesariamente nos vemos entonces obligados a reconocer que los sentimientos no “vienen del hipotálamo”.

Si hay aspectos y manifestaciones de nuestro ser, que no podemos ver, oler, palpar, oír, medir o aislar de nuestro ser y no podemos negar existen; entonces necesariamente tenemos que reconocer que hay aspectos de nosotros que tienen que existir en otras dimensiones. Entonces somos seres multidimensionales, Y esas dimensiones, parciales o completas, independientes o conjuntas de: La voluntad y el carácter, los sentimientos y emociones, ideas y pensamientos son más comprobables porque conocemos sus contenidos a pesar de no poder determinar sus parámetros, que las que propone la teoría de cuerdas. O acaso son estas algunas de esas 7 dimensiones adicionales a las que conocemos. Tienen que serlo, o deben serlo. Si mi voluntad y mis emociones son determinantes a mi entorno como lo predica la cuántica, entonces tiene sentido que las cuerdas o dimensiones cerradas subatómicamente que propone la teoría de cuerdas estén habitadas o determinadas por estas.

Hace unos años, a finales del siglo pasado, cuando se descifro el genoma humano se descubrió algo muy interesante. Nuestros genes activos, o aquellos que determinan y componen la integridad de nuestro ser, son solo el 2% de nuestro ADN. Esto es algo muy curioso y en este caso las conclusiones a las que ha llegado la ciencia y como se ha pronunciado al respecto, nos demuestran como esta igual que la religión, puede ser concedida y fanática de una forma detestable. A este 98% “restante” se le llamo “junk DNA” o “DNA Basura”. Esto es ridículo puesto se ha comprobado científicamente la perfección de la naturaleza, a evolucionado siempre los sistemas simples y complejos mas eficientes que se conocen, y el hombre en todo su ingenio y capacidades tecnológicas nunca ha logrado aproximársele. El absurdo de pensar que el 98% de nuestro ADN es un sobrante de lo que somos es intolerable y ridículo, una blasfemia hacia la ciencia y la naturaleza una blasfemia del espíritu humano. La única conclusión a la que podemos llegar de este asombroso descubrimiento si caer en el fanatismo, es que por alguna razón estamos desconectados de nosotros mismos, somos el 2% de lo que podemos llegar a ser y de alguna forma “ya somos”. La evolución no funciona así; nueva genética se anexa al código en evolución, no se tiene un increíble 98% simplemente desconectado como si nuestro futuro genético estuviera determinado y esperando para ser activo. De alguna forma este parece ser el caso, pero así no funciona la naturaleza y por eso la ciencia llama “ADN basura” ese increíble 98% antes que tener que aceptar o reconocer lo que esto significa.

Lo mas posible es que dentro de todo ese código que no esta integrado funcionalmente a nosotros este la información de “ser” consciente de otras dimensiones del Universo y de nosotros mismos y algunas que conocemos, de una forma nueva y diferente, completa.

Entonces que fragmentamos, el ser o el universo? O si el universo esta determinado por el ser, no son lo mismo entonces? Somos seres multidimensionales o tan complejos, que nuestras facetas se manifiestan de forma demasiado compleja para que podamos experimentarlas conscientemente en una sola dimensión, en el estado evolutivo en el que estamos? Estas Branas de las que habla la teoría de cuerdas no son limitantes dimensionales del universo, sino nuestros propios impedimentos para integrarnos a nosotros mismos y al universo dentro de una unidad. Personalmente creo en la divinidad del ser que manifiesta su universo y es uno con el como lo son los demás seres que manifiestan el suyo que se suma al de todos y es el ser que todos somos.



Eduardo Vallejo Esguerra



Fuentes

-       El Universo Elegante – Brian Greene (documental)

-       What the Bleep Do We Know (documental)

-       Historia del Tiempo – Stephen Hawkin

-       Brian Greene on String theory – TED Talks

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