Teoría de Cuerdas, la Teoría M
y su relación con la percepción que tenemos del Universo.
Existimos en una membrana (una
dimensión, fragmento) del Universo, que nos separa del resto, o acaso existimos
nosotros también en otras de sus membranas y estamos fragmentados de nosotros
mismos? Existimos en varias dimensiones sin estar conscientes de ello? Es el
existir en varias dimensiones una muestra de que tal vez no existen estas como
tales, sino son simples membranas de la misma que hace parte de un todo que no
hemos podido integrar en nosotros?
La ciencia ha hecho un gran
progreso, no ha podido evitar mirar mas allá de lo aparente en su búsqueda por
dominar lo que lo es. Pasando por lo comprobable científicamente, lo que se
puede medir y predecir con exactitud absoluta a la cuántica. Un terreno donde
dentro de unos parámetros solo podemos predecir unas probabilidades de suceso.
Escalas de dimensión tan pequeñas donde se genera una contradicción, entre más
pequeño el fenómeno mas energía necesitamos para observarlo y por tanto más lo
modificamos haciendo imposible una verificación exacta de él. Sin embargo y a
pesar de no poder medir con exactitud científicamente a escalas subatómicas,
experimentos han demostrado algo fundamental. El observador determina su
entorno. Esto es algo increíble, nos esta diciendo que nuestra voluntad y
nuestros pensamientos tienen una responsabilidad muy grande, sino total dentro
de nuestra realidad. Más allá de la cuántica, nos encontramos con las cuerdas,
un terreno aun más misterioso porque en este caso ni siquiera podemos
experimentar con probabilidades o aproximados derivados de ellas. No existen
experimentos que podamos poner en práctica para comprobar de esta teoría los
bloques más fundamentales determinando el universo. Matemáticamente funciona muy bien, a pesar de
haber pasado por bastante incertidumbre y fragmentación para lograrlo; unifica
las fuerzas universales primordiales por las cuales se rige el universo y a
pesar de no poderse comprobar (ni refutar) hay algo muy noble en las
matemáticas, el lenguaje universal y seria extraño que una teoría tan
“elegante” y funcional no describiera lo que esta sucediendo. De cualquier
forma parece imposible entender fundamentalmente las fuerzas que gobiernan el
universo sin ver más allá de él, algo que no podemos percibir y por tanto
corresponde a otra dimensión, algo diferente o de alguna manera separado de la
nuestra.
Dicen que la ciencia y la
religión buscan lo mismo. Solo que lo hacen antagónicamente, mientras que la
ciencia busca a Dios desde el hombre, la religión busca al hombre desde Dios.
La cuántica los encuentra a los dos y demuestra que se encontraron al comprobar,
principios Budistas fundamentales acerca de como el ser humano ejerce un poder
sobre la materia y su universo desde la fuerza y el foco de su voluntad. La
voluntad de un ser es algo que no se puede medir, no se puede tocar, y no se
puede determinar espacial o físicamente de ninguna manera. Y sin embargo negar
su existencia seria tan absurdo como negar la historia de la humanidad que
surge de ella, del ímpetu de miles de seres humanos que la han forjado con sus
actos. No podemos tocar, ni ver, ni medir un pensamiento, muchísimo menos, un
sentimiento. Se puede argumentar que los pensamientos son ráfagas complejas de
electrones en el cerebro a través de una red intrincada de neuronas. Pero no
entendemos como funciona en realidad, como se puede generar un pensamiento en
electrones. Un computador funciona de la misma manera; en el sentido en el que
se podría pretender determinar un pensamiento como algo comprobable
físicamente, pero los computadores no piensan, procesan. El torrente masivo de
electrones en el cerebro podrá ser un indicativo de proceso de pensamiento,
pero donde esta la idea, de donde surge una idea y como puedo medirla sino se
ha encontrado en nuestro cerebro a un “observador”. No se ha encontrado en
ninguna parte de la complejidad del cerebro un origen de la consciencia, no se
sabe de donde proviene, donde esta. Igual que con la teoría de cuerdas nos
vemos orientados a una visión que contempla otras dimensiones y que armoniza
con la creencia espiritual de un alma y el cuerpo físico como su vehículo. Un
sentimiento puede ser aun más radical. También podemos debatir que las
sensaciones emocionales que tenemos son el resultado de la asimilación celular
de millones de péptidos liberados deliberadamente por el hipotálamo con el
propósito de generar dicho estimulo. Pero y quien en el cerebro le dio la orden
al hipotálamo de hacer tal cosa. Acaso el cerebro “decidió” “computo” que el
ser debía sentirse de esta manera y envió una orden? Si los sentimientos son
irracionales, probablemente de las cosas más irracionales que hay en el
universo conocido, no pueden ser producto del cerebro y sus consecuencias
electroquímicas. Entonces hay “algo que somos”, que no es del todo “de aquí”.
Algo que tiene repercusiones físicas, sin serlo. El hipotálamo es la industria
farmacéutica mas poderosa conocida, puede sintetizar una cantidad increíble de
péptidos, endorfinas y otros estimulantes químicos para una gran variedad de propósitos,
e igual que los fármacos artificiales el cuerpo genera adicción a ellos
dependiendo de como se liberen según nos sobrellevamos. Igual que con los que
generamos artificialmente, con la adicción se pierde su efecto y cada vez es
necesario mas y mas, hasta que el organismo no puede generar o asimilar mas. Pudiendo
sonar cursi o adentrándome en un tema y una forma mucho menos científica, en el
contexto del amor, lo anterior nos puede dar buena evidencia de que existe algo
más allá de simples efectos de la electroquímica. Esta comprobado que la
sensación de “enamoramiento” producida químicamente por el cuerpo no puede
durar muchos años. El efecto se disipa por los efectos de su adicción. Y sin
embargo, y aunque poquísimas, existen parejas que llevan mas de 50 años juntas
que aseguran profesarse algo extremadamente profundo y verdadero.
Necesariamente nos vemos entonces obligados a reconocer que los sentimientos no
“vienen del hipotálamo”.
Si hay aspectos y
manifestaciones de nuestro ser, que no podemos ver, oler, palpar, oír, medir o
aislar de nuestro ser y no podemos negar existen; entonces necesariamente
tenemos que reconocer que hay aspectos de nosotros que tienen que existir en
otras dimensiones. Entonces somos seres multidimensionales, Y esas dimensiones,
parciales o completas, independientes o conjuntas de: La voluntad y el
carácter, los sentimientos y emociones, ideas y pensamientos son más
comprobables porque conocemos sus contenidos a pesar de no poder determinar sus
parámetros, que las que propone la teoría de cuerdas. O acaso son estas algunas
de esas 7 dimensiones adicionales a las que conocemos. Tienen que serlo, o
deben serlo. Si mi voluntad y mis emociones son determinantes a mi entorno como
lo predica la cuántica, entonces tiene sentido que las cuerdas o dimensiones
cerradas subatómicamente que propone la teoría de cuerdas estén habitadas o
determinadas por estas.
Hace unos años, a finales del
siglo pasado, cuando se descifro el genoma humano se descubrió algo muy
interesante. Nuestros genes activos, o aquellos que determinan y componen la
integridad de nuestro ser, son solo el 2% de nuestro ADN. Esto es algo muy
curioso y en este caso las conclusiones a las que ha llegado la ciencia y como
se ha pronunciado al respecto, nos demuestran como esta igual que la religión,
puede ser concedida y fanática de una forma detestable. A este 98% “restante”
se le llamo “junk DNA” o “DNA Basura”. Esto es ridículo puesto se ha comprobado
científicamente la perfección de la naturaleza, a evolucionado siempre los
sistemas simples y complejos mas eficientes que se conocen, y el hombre en todo
su ingenio y capacidades tecnológicas nunca ha logrado aproximársele. El
absurdo de pensar que el 98% de nuestro ADN es un sobrante de lo que somos es
intolerable y ridículo, una blasfemia hacia la ciencia y la naturaleza una
blasfemia del espíritu humano. La única conclusión a la que podemos llegar de
este asombroso descubrimiento si caer en el fanatismo, es que por alguna razón
estamos desconectados de nosotros mismos, somos el 2% de lo que podemos llegar
a ser y de alguna forma “ya somos”. La evolución no funciona así; nueva
genética se anexa al código en evolución, no se tiene un increíble 98%
simplemente desconectado como si nuestro futuro genético estuviera determinado
y esperando para ser activo. De alguna forma este parece ser el caso, pero así
no funciona la naturaleza y por eso la ciencia llama “ADN basura” ese increíble
98% antes que tener que aceptar o reconocer lo que esto significa.
Lo mas posible es que dentro de
todo ese código que no esta integrado funcionalmente a nosotros este la
información de “ser” consciente de otras dimensiones del Universo y de nosotros
mismos y algunas que conocemos, de una forma nueva y diferente, completa.
Entonces que fragmentamos, el
ser o el universo? O si el universo esta determinado por el ser, no son lo
mismo entonces? Somos seres multidimensionales o tan complejos, que nuestras
facetas se manifiestan de forma demasiado compleja para que podamos
experimentarlas conscientemente en una sola dimensión, en el estado evolutivo
en el que estamos? Estas Branas de las que habla la teoría de cuerdas no son
limitantes dimensionales del universo, sino nuestros propios impedimentos para
integrarnos a nosotros mismos y al universo dentro de una unidad. Personalmente
creo en la divinidad del ser que manifiesta su universo y es uno con el como lo
son los demás seres que manifiestan el suyo que se suma al de todos y es el ser
que todos somos.
Eduardo Vallejo Esguerra
Fuentes
-
El Universo
Elegante – Brian Greene (documental)
-
What the Bleep Do We Know (documental)
-
Historia del Tiempo – Stephen Hawkin
-
Brian Greene on String theory – TED Talks